LA
ANOMIA SOCIAL
Profesor Jorge Hernández
14
de febrero de 2012 es otro día oscuro en la cruel historia de Honduras, el
suicidio de un coronel acusado criminalmente por la Militarización de Radio
Juticalpa en el marco del Golpe de Estado, un padre que al ver a su hijo morir
en una de las salas del Hospital Escuela decide quitarse la vida junto a Él y
el cruel incidente en la Granja Penal de la ciudad de Comayagua cuyas cifras
son de alrededor de 360 muertos, son muestra de una tipología de hechos que
viene sucediendo en la reciente historia del país. Estos fenómenos tienen
raíces mucho más complejas que las que podemos percibir. Metafóricamente va
tanta agua al cántaro que al final revienta, así también nuestra
sociedad se desborda, pero esto no es culpa de nuestra población sino de la
clase que gobierna históricamente este país, este país donde sólo una diminuta
minoría participa del acceso a la riqueza y las capas bajas son vistas históricamente con desprecio. El
desarrollo, la riqueza y el bienestar es inversamente proporcional al hambre y la
miseria que caracteriza a la gran mayoría de hondureños y hondureñas. Todas
estas cualidades son fruto de la anomia social.
La Anomia es un
claro indicador de la etapa de hundimiento que vive nuestra sociedad víctima de
un Estado clasista y semicolonial. El modelo político, social y económico
aplicado ha fracasado, por lo tanto avanza inevitablemente a su extinción.
Existe anomia cuando
jueces y fiscales se venden y se compran, cuando la policía y las FFAA son
corruptas, cuando las granjas penales contrario a rehabilitar depravan y son
bombas de tiempo, cuando en los hospitales no hay medicina ni médicos, cuando
las Universidades estatales excluyen, cuando
las Instituciones y las leyes
proclamadas por el Estado tienen efecto
inverso al que era su fin original. En el momento que un individuo se convence
de que políticos y agentes del Estado son corruptos inevitablemente se plantea
¿Para qué trabajar si puede robar? Toda esta pérdida general de valores es un
monumental atraso en la intentona de nuestros pueblos por encaminarse al desarrollo.
Destruir este sistema y sobre sus ruinas construir uno más justo, más humano y que
atienda las principales necesidades de la gran mayoría de nuestra población es
tarea urgente de todos y todas las hondureñas.

